Hace casi dos meses, una perra mordió el pene a un hombre en una calle de Reus. La agresión se produjo la noche del 12 de septiembre y a causa de su llamativo titular captó la atención de la opinión pública. A día de hoy, el can todavía sigue ingresado en el centro de acogida la Última Llar de la capital del Baix del Camp sin que, de momento, se aclare cuál será su futuro.

Es hembra, de tamaño grande y raza American Bully. Responde al nombre de Kiara y es la protagonista de unos hechos que rápidamente traspasaron de la noticia en caliente al debate en los medios de comunicación y redes sociales. Abrieron la cuestión de si la perra -que pertenece a una raza potencialmente peligrosa- se estaba defendiendo de un ataque anterior. A la espera de que el juez dictamine cuál debe ser su futuro, se ha cumplido ya el tiempo de la cuarentena y el can sigue ingresado en el centro de acogida.

La realidad que esconde este caso aislado es más complicada y explica la dificultad de aplicar la normativa de protección animal. Se trata de un nuevo caso legal que implica a animales y que, en muchas ocasiones, obliga a sus defensores -en este caso la ONG Nova Eucària- a realizar auténticos tirabuzones legales para actuar en su defensa sin apenas ayuda profesional especializada.

“Aunque se ha notado un avance en cuanto a la sensibilización de la sociedad en lo referente a temas de animales, los campos administrativos y legales en temas de protección animal todavía están llenos de recovecos que tenemos que sortear día a día, sin tener conocimientos especializados”, mantiene Anna Carbonell , directora de Nova Eucària y activista que suma más de veinte años de experiencia en las comarcas de Tarragona.

El de Kiara es un ejemplo paradigmático de los casos que recaen en entidades que, a menudo, desconocen los entresijos legales que supone defender a un animal ante la ley. Para ayudar en casos en los que interviene la ley vigente, se acaba de presentar en Tarragona, la primera asociación de abogados de la provincia especializada en la defensa de casos en las que se vulneren los derechos de los animales.

Ellos son la Associació d’Advocats en Defensa Animal de Tarragona (ADAT), pero también son Marta Reynals, Aina Paredes, José Ferrándiz y Manuela Perea, cuatro abogados jóvenes que ejercen en varios gabinetes de las comarcas de Tarragona y que se manifiestan “sensibles, concienciados y comprometidos con la defensa de los derechos animales”. Desde hace años, se han implicado en varias causas y asociaciones proteccionistas y animalistas que atañen a perros, gatos y hurones, considerados de ámbito doméstico.

Los miembros de esta entidad defienden que su actividad complementará la tarea contra viento y marea que realizan las asociaciones que actualmente se encuentran activas en las comarcas de Tarragona, entidades que cuentan con voluntarios altamente implicados que velan por la seguridad de aquellos seres que viven en la calle o que son víctimas de casos de maltrato o abuso.

“Nuestro objetivo es ayudar sin ánimo de lucro y defender en situaciones en las que las víctimas sean animales, que precisen un enfoque legal o definir un marco jurídico. En aquellos casos que veamos que podemos hacerlo, actuaremos nosotros mismos como representantes legales, ya que los animales no pueden defenderse”, explica Marta Reynals, presidenta de ADAT.

El objetivo de los cuatro integrantes de la asociación es defender jurídicamente y sin ánimo de lucro en situaciones en las que las víctimas sean animales.
El objetivo de los cuatro integrantes de la asociación es defender jurídicamente y sin ánimo de lucro en situaciones en las que las víctimas sean animales. (ADAT)
Reynals apunta que, aparte de ayudar a sentar las bases legales de los derechos de los animales -considerados, desde 2017, como ‘seres sintientes’ en lugar de ‘cosas’ en el Código Civil tan solo desde 2017- la asociación tiene la voluntad de “dar a conocer que el maltrato a un animal es equivalente al de las personas” y de “promover que los ciudadanos denuncien los casos de maltrato y abandono que detecten”.

Para esta finalidad, la ADAT se muestra abierta a recibir aquellos casos que se les trasladen para su estudio y posterior defensa, si procede. “Es vital la colaboración ciudadana para descubrir nuevos en los que podamos ayudar a través de la ley, que es nuestra especialidad”, argumenta Reynals.

En el otro extremo, las asociaciones y ONG que se ocupan del trabajo de campo a partir de la protección de los animales, aplauden pero con reservas el nacimiento de esta asociación. “En principio, esta asociación es una buena noticia para todos, ya que el campo legal es un auténtico escollo para muchas asociaciones”, sostiene Anna Carbonell, de Nova Eucària. “Queremos ver como trabajan en casos concretos antes de hacer más valoraciones”, añade.

Casos como el de Kiara son complejos y de lenta resolución.

Mientras ADAT empieza su andadura, el caso de Kiara sigue pendiente y se erige como paradigma de la complejidad de muchos de los procesos legales que implican a animales. Los días se suceden sin que el animal pueda salir del centro de acogida. Durante estas semanas, la ONG Nova Eucària ha asumido la propiedad legal del animal y ha localizado un nuevo hogar para la perra, que todavía se encuentra en la Última Llar.

Este pasado lunes, la ONG emitió un comunicado en el cual denuncia las “trabas administrativas no justificadas”, según su versión, para hacer efectiva el registro de titularidad del can, que hasta ahora no disponía de todos los papeles en regla que son necesarios para cuidar de un perro de una raza considerada peligrosa.

“La pobre Kiara lo tiene todo un poco en contra. Es una buenaza y tan sólo se defendió ante un ataque, como demuestra su naturaleza pacífica, pero es grande y de una raza peligrosa y nos cuentan que tantos días encerrada está deprimida y tristona”, explicaba recientemente Carbonell.

“La perra no es agresiva, pero está a la defensiva”

El destino de Kiara vuelve a poner de relieve la batalla entre Nova Eucaria y la Última Llar , un enfrentamiento de larga duración que se ha resuelto con numerosos contenciosos legales.

Por un lado, los integrantes de Nova Eucària apuntan que la Última Llar -un centro de titularidad privada ubicado en Riudoms, que presta servicio a las localidades de Reus, Cambrils y la comarca del Tarragonès, a excepción de la capital- está “siendo investigada en un proceso penal por un caso de maltrato de animales”.

Por su parte, fuentes de la Última Llar rechazan estas informaciones. Según datos aportados por el mismo centro, actualmente se presta servicio a unos 300 perros y cerca de 70 gatos y “todos están debidamente alimentados y cuidados”. “Además contamos con la ayuda de voluntarios que nos ayudan para atenderlos”, apuntan.

El centro explica que desde 2011 se les ha denunciado en varias ocasiones por un supuesto cuidado deficiente de los animales. “Las demandas no han prosperado y siempre provienen de las mismas personas”, explica la Última Llar. Admiten que, ahora mismo sigue abierta una causa sobre el centro desde 2015, que se ha reabierto en más de una ocasión, y que ellos también han interpuesto una denuncia a la ONG por difamación, pendiente de resolución.

Kiara saltó a la actualidad por una agresión a un hombre y se intenta esclarecer si tiene un carácter agresivo o si, por el contrario, se defendió de un ataque.
Kiara saltó a la actualidad por una agresión a un hombre y se intenta esclarecer si tiene un carácter agresivo o si, por el contrario, se defendió de un ataque.
En todo caso, la Última Llar defiende su gestión y apunta que todos los animales “se encuentran en perfectas condiciones”, entre ellos Kiara. Según apunta el centro de acogida, “no es una perra agresiva, pero la realidad es que ha cometido un acto violento que se podría volver a cometer” porque “está a la defensiva”.

El hecho es que, de momento, Kiara se encuentra a la espera de su futuro, mientras las asociaciones de defensa de los animales y colectivos de abogados intentan acercar, cada vez más, los derechos de los animales al conjunto de la sociedad.

Fuente:  https://www.lavanguardia.com/local/tarragona/20181108/452651956811/kiara-perra-pene-agresor-reus-defensa-animales.html